66 Aniversario del triunfo de la formula Perón-Quijano
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A 66 años de la victoria en las elecciones nacionales del 24 de febrero de 1946 del nuevo movimiento nacional y popular de masas que había hecho eclosión en la jornada histórica del 17 de octubre de 1945, los militantes peronistas la recordamos con renovada emoción y en esta coyuntura histórica que estamos viviendo creemos que merece unas particulares reflexiones, no motivadas por una mera nostalgia sino fundamentalmente para encarar con mayores bríos y esperanzas el presente y el futuro inmediato.Perón tuvo solo cuatro meses para organizarse políticamente, y poder dar forma a un espacio amplio que cobijará a la base obrera, que representara a los sectores independientes y desprendimientos progresistas de los partidos tradicionales, tales como grupos yrigoyenistas del radicalismo, la U.C.R. Junta Renovadora o FORJA (donde se encontraban reconocidas personalidades como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz) conjuntamente con los conservadores de las provincias del interiortales como la Unión Cívica Radical, el Partido Conservador y el Partido Socialista. Es por esta razón que el candidato a vicepresidente elegido fue un radical de la disidente Unión Cívica Radical. Quedaba así conformada la formula Perón – Hortensio Quijano.
El adversario fue un frente político denominado “Unión Democrática”, conformado por los sectores más conservadores de la sociedad, la U.C.R., los partidos Socialista y Demócrata Progresista y los conservadores de la Provincia de Buenos Aires, todos ellos en alianza con la izquierda internacionalista (Partido Comunista) y apoyados abiertamente por el embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, Spruille Braden.
Si bien las elecciones polarizaron al país, en su primera elección a presidente, Perón triunfó con el 56% de los votos sobre la fórmula Tamborini-Mosca.
El triunfo popular del 24 de febrero abría el camino a la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Fue la reivindicación del trabajo, la salud, la educación y el despertar de una nación industrial y solidaria, que sentó los derechos del trabajador, el sistema previsional, propició su organización y capacitación, otorgó el voto femenino logrando la participación de la mujer en la vida ciudadana, se multiplicaron los hogares escuelas, los jardines de infantes, hospitales, barrios obreros, centros de turismo, hogares de ancianos y huérfanos; las fabricas crecieron raudamente, el PBI se repartió equitativamente entre el capital y el trabajo, el orgullo nacional nuestra flota mercante, los recuperados ferrocarriles, construyó plantas de fabricación de automóviles nacionales. Diseñó los planes quinquenales, produjo sus propios insumos, tecnificó el campo, puso en producción las tierras fiscales, rescató al aborigen y legisló desde la constitución justicialista de 1949, los derechos del trabajador, de la niñez y la ancianidad.
Por eso a pesar de los golpes, muertos y desaparecidos seguimos en el puesto de lucha, porque “donde hay una necesidad, hay un derecho”.
